miércoles, 22 de mayo de 2013

EL CUERPO EN MOVIMIENTO: LA DANZA

La danza es una forma de expresión artística en donde se utiliza el movimiento del cuerpo, usualmente con música, como una forma de interacción social, con fines de entretenimiento, artísticos, de competencia, o religiosos. La danza, también es una forma de comunicación, ya que se usa el lenguaje no verbal entre los seres humanos, donde el bailarín o bailarina expresa sentimientos y emociones a través de sus movimientos y gestos. Se realiza mayormente con música (en su más amplia expresión), ya sea una canción, pieza musical o sonidos y que no tiene una duración específica, ya que puede durar segundos, minutos, u horas.


Desde la prehistoria el ser humano ha tenido la necesidad de comunicarse corporalmente, con movimientos que expresaban sentimientos y estados de ánimo. Estos primeros movimientos rítmicos sirvieron igualmente para ritualizar acontecimientos importantes (nacimientos, defunciones, bodas). En principio, la danza tenía un componente ritual, celebrada en ceremonias de fecundidad, caza o guerra, o de diversa índole religiosa, donde la propia respiración y los latidos del corazón sirvieron para otorgar una primera cadencia a la danza.


Muchas formas tempranas de la música y la danza se han creado y realizado en conjunto. Este desarrollo ha continuado vinculado a través del tiempo con las formas de danza/música, tales como: vals, tango, disco, salsa, electrónica, hip-hop, etc. Algunos géneros musicales tienen una forma de danza en paralelo, como la música barroca y danza barroca, mientras que otros, como la música clásica y ballet clásico, se han desarrollado por separado.


Aunque la danza es acompañada a menudo por la música, también pueden ser presentada de forma independiente o proporcionar su propio acompañamiento (Claqué). El género de música utilizada en la danza no necesariamente llevará el mismo estilo. También la danza puede llevarse a cabo sin la música, el bailarín se moverá con su propio ritmo o con el sugerido por el coreógrafo.


Dentro de la danza existe la coreografía, que es el arte de crear danzas. La persona que crea coreografía, se le conoce como coreógrafo. La danza puede bailarse con un número variado de bailarines, que va desde solitario, en pareja o grupos, pero el número por lo general dependerá de la danza que se va a ejecutar y también de su objetivo, y en algunos casos más estructurados, de la idea del coreógrafo.


La danza popular tradicional ("folclórica", en el decir de algunos autores) americana ha desarrollado a lo largo de los siglos un sincretismo entre las danzas de la era precolombina con las de influencia externa (Europa, África, etc.), gracias a los acontecimientos ocurridos en esa época. La fusión de estas influencias con la cultura indígena ha creado una multitud de estilos de baile dentro de cada país. Así pues, estas danzas  pueden ser de origen indígena, mestizo o criollo; ligadas a festividades religiosas (católicas o indígenas), acontecimientos comunales (siembra, riego o cosechas) o de resistencia.


jueves, 18 de abril de 2013

DE PURO CALOR: LA ENERGÍA TÉRMICA SOLAR

La energía solar es una de las fuentes más limpias y renovables de energía con la que podemos contar en la actualidad. Puede aprovecharse tanto el calor como la luz proveniente del sol, por medio de captadores como células fotovoltaicas, helióstatos o colectores térmicos, que pueden transformarlas en energía eléctrica o térmica. 


En el caso de la energía térmica solar, ésta se usa para calentar diferentes fluidos, como calefacción, refrigeración, para la cocción de alimentos, e incluso para la generación de energía eléctrica. Los sistemas fototérmicos convierten la radiación solar en calor y lo transfieren a un fluido de trabajo. El calor se usa entonces para calentar edificios, agua, mover turbinas para generar electricidad, secar granos o destruir desechos peligrosos. Los Colectores Térmicos Solares se dividen en tres categorías: 

  • Colectores de baja temperatura. Proveen calor útil a temperaturas menores de 65 °C mediante absorbedores metálicos o no metálicos para aplicaciones tales como calentamiento de piscinas, calentamiento doméstico de agua para baño y, en general, para todas aquellas actividades industriales en las que el calor de proceso no es mayor de 60 °C, por ejemplo la pasteurización, el lavado textil, etc. 
  • Colectores de temperatura media. Son los dispositivos que concentran la radiación solar para entregar calor útil a mayor temperatura, usualmente entre los 100 y 300 °C. En esta categoría se tiene a los concentradores estacionarios y a los canales parabólicos, todos ellos efectúan la concentración mediante espejos dirigidos hacia un receptor de menor tamaño. Tienen el inconveniente de trabajar solamente con la componente directa de la radiación solar por lo que su utilización queda restringida a zonas de alta insolación. 
  • Colectores de alta temperatura. Existen en tres tipos diferentes: los colectores de plato parabólico, la nueva generación de canal parabólico y los sistemas de torre central. Operan a temperaturas superiores a los 500 °C y se usan para generar electricidad (electricidad termosolar) y transmitirla a la red eléctrica; en algunos países estos sistemas son operados por productores independientes y se instalan en regiones donde las posibilidades de días nublados son remotas o escasas. 

La generación de energía eléctrica aprovechando el calor proveniente de la energía solar se produce en las denominadas Centrales Térmicas Solares. Una central térmica solar o central termosolar (heliotérmica), es una instalación industrial en la que, a partir del calentamiento de un fluido mediante radiación solar y su uso en un ciclo termodinámico convencional, se produce la potencia necesaria para mover un alternador para generación de energía eléctrica como en una central térmica clásica. 


Para ello se aprovecha la característica térmica de la energía solar para transferirla y almacenarla en un medio portador de calor, generalmente agua. La tecnología más comúnmente utilizada para almacenar esta energía son las sales (Nitratos) de almacenamiento térmico. La composición de estas sales es variable, siendo la más utilizada la mezcla de Nitrato Potásico, Sódico y últimamente se ha incorporado el Nitrato Cálcico.


Constructivamente, es necesario concentrar la radiación solar para que se puedan alcanzar temperaturas elevadas, de 300 º C hasta 1000 º C, y obtener así un rendimiento aceptable en el ciclo termodinámico, que no se podría obtener con temperaturas más bajas. La captación y concentración de los rayos solares se hacen por medio de espejos con orientación automática que apuntan a una torre central donde se calienta el fluido, o con mecanismos más pequeños de geometría parabólica. El conjunto de la superficie reflectante y su dispositivo de orientación se denomina heliostato. 


Los fluidos y ciclos termodinámicos escogidos en las configuraciones experimentales que se han ensayado, así como los motores que implican, son variados, y van desde el ciclo Rankine (centrales nucleares, térmicas de carbón) hasta el ciclo Brayton (centrales de gas natural) pasando por muchas otras variedades como el motor de Stirling, siendo las más utilizadas las que combinan la energía termosolar con el gas natural. Hay virtualmente una provisión ilimitada de energía solar que podemos usar y es una energía renovable. Esto significa que nuestra dependencia de combustibles fósiles se puede reducir en proporción directa a la cantidad de energía solar que producimos. Con el constante incremento en la demanda de fuentes de energía tradicionales y el consiguiente aumento en los costos, la energía solar es cada vez más una necesidad.


martes, 19 de marzo de 2013

DE LO RITUAL Y LO MÁGICO: LA MÁSCARA

Hablar de las máscaras es hablar de una parte íntima de la humanidad. Sabemos el uso que se le ha dado en las sociedades antiguas y modernas, y el significado de la que va precedida en occidente. Sin embargo, hay muchas preguntas que aún se tiene de las máscaras, y entre ellas surge, imponente, la más elemental de todas: ¿Qué es una máscara?


Según el DRAE (2009), el vocablo máscara tiene la siguiente primera acepción: 
«Máscara. (Del it. maschera, y éste del ár. masẖarah, objeto de risa). f. Figura que representa un rostro humano, de animal o puramente imaginario, con la que una persona puede cubrirse la cara para no ser reconocida, tomar el aspecto de otra o practicar ciertas actividades escénicas o rituales. » 
Así, pues, el término máscara viene a representar lo falso, una impostura, a la vez que comunica una identidad diferente a la propia (“El Otro”). Es, por su misma naturaleza material y externa, un medio de engaño y de distorsión de la realidad. 


Sin embargo, Gisela Cánepa Koch tiene una percepción diferente de las máscaras: 
«(…) en sociedades donde la representación y lo representado son concebidos como interdependientes, la identidad de una persona está constituida tanto por su aspecto espiritual como corpóreo. Allí, la objetivización y materialización de la identidad de una persona es condición para su propia existencia. En estos contextos la máscara no es representación meramente teatral, sino ritual. Esto último implica justamente que la máscara posee un poder mediador y transformador entre la representación y lo representado, entre el significado y el significante.» 


Se entiende, entonces, que las máscaras presentan diferentes funciones según el ámbito en el cual se le emplee: ya sea para ocultar algo de la realidad o para ponerlo de manifiesto en un contexto especial, representándolo y transformándolo. José Sánchez Parga hace especial hincapié en el carácter transformador de la máscara, citando a Levi-Strauss: 
«Una máscara no es ante todo lo que representa sino lo que transforma, es decir elige ‘no’ representar. Igual que un mito, una máscara niega tanto como afirma; no está hecha solamente de lo que dice o cree decir, sino de lo que excluye.» 


Para los griegos de la antigüedad clásica, el nombre dado a las máscaras colocadas sobre el rostro de los actores era “prósopon”, (pros: delante de, - opos: faz), que tiene el mismo significado de la palabra “antifaz”. 
Con el tiempo, la palabra Prósopon pasó a designar al propio portador de la máscara. En la época romana, la máscara se designó como personae (de per sonare: “Para que re-suene”, “sonar a través de”). 


La Máscara jugó un rol fundamental en el desarrollo del teatro desde Grecia y sus primeras representaciones teatrales, las italianas de la Commedia Dell’Arte, a Japón con las máscara de Teatro Noh y Kabuki, y luego evolucionando en una máscara teatral más contemporánea desarrollada en escuelas como la de Sartori y Jacques Lecoq, entre otras. Además existen máscaras usadas en danzas indonesias, africanas y tibetanas, las máscaras de los sacrificios aztecas, las Bella Sound y Notka Sound de los indios norteamericanos de la costa Oeste o las máscaras esqueleto del día de todos los muertos mexicanos, por citar sólo unos pocos ejemplos de la inmensa variedad que compone este tesoro cultural.


Hay innumerables variedades en sus diseños, sencillos o complicados, simples o móviles. Los mascareros seleccionan los materiales naturales disponibles en su medio entre los que destaca la madera pero también se emplean fibras naturales vegetales, hueso, obsidiana, metales y piedras diversas, pieles, plumas, conchas y más modernamente papel maché, tela, plástico o cartón.



martes, 19 de febrero de 2013

AGUA Y FE: LOS CARNAVALES EN HUARAZ

Los carnavales son festividades que se celebran en durante el mes de febrero o marzo. Durante esta fiesta popular, las personas juegan con agua (laqchinakuy), participan en las comparsas de “Ño Carnavalones”, en la elección de las “reinas del carnaval” de cada barrio y en los infaltables “Huachihualitos” o “Cortamontes”, además de demostrar su fe y religiosidad mediante la Misa de Cruces que se celebra paralelamente. 



El Carnaval es una fiesta popular de los países de tradición cristiana, que precede a los 40 días de Cuaresma, en las cuales está prohibido el consumo de carnes. Ello habría dado pie, según algunos investigadores, al surgimiento mismo de la palabra “Carnaval”, que vendría de la expresión latina carnem levare, “quitar la carne”. El carnaval tiene posiblemente su origen en fiestas paganas, como las del buey Apis e Isis en Egipto, las fiestas dionisíacas griegas y las bacanales, lupercales y saturnales romanas (de las cuales probablemente el mayor vestigio sea el uso de las máscaras) o las fiestas celtas del muérdago. 



La fiesta inicia con la elección de las reinas del carnaval en cada barrio de la ciudad, las que luego  competirán por el cetro de la “Reina del Carnaval Huaracino” de ese año. Las mismas también participan sobre los carros alegóricos en el famoso “rompe calle”. Durante las fiestas la gente juega con baldes y globos llenos de agua, también se embadurnan con pintura y talco (llunkiy, embadurnar), y se adornan con serpentinas. El cenit de estos juegos llega el martes de carnaval en la cual no se da tregua a nadie y todo aquel que sale a la calle es cubierto de agua y pintura. Los jóvenes y las jovencitas forman “pandillas” dispuestas a mojar a cuanta persona del sexo opuesto se encuentren. 






Los Ño Carnavalones son los reyes de la fiesta. Son personas disfrazadas que llevan sobre el rostro y la cabeza las máscaras de carnaval, las cuales representan diferentes personajes míticos, alegóricos y de personajes públicos, con el doble sentido de divertir y burlarse de los mismos. Cabe resaltar los “bandos” y el “testamento” que se leen el sábado y miércoles antes de la cuaresma respectivamente, las cuales están llenas de burla y crítica a los diferentes personajes de la vida pública local, regional y nacional. 




El principal personaje de esta fiesta es el rey momo (la personificación del sarcasmo, las burlas y la agudeza irónica de la mitología griega) quien ingresa acompañado de su séquito, que incluye a las famosas “queridas” del rey momo, las cuales luego de su muerte se volverán en “Viudas” del mismo. Su primera participación es durante sus esponsales en la “entrada” del ño carnavalón a la plaza de armas de la ciudad (sábado antes de la Cuaresma), luego durante el martes de carnaval (llamado también “martes guerra”), en el cual el rey momo muere y es velado en cada barrio, para luego ser “enterrado” el miércoles de ceniza en las turbulentas aguas del rio Quillcay. 




Paralela a esta fiesta, se celebra la Misa de Cruces (especialmente por parte la población rural), en la cual se llevan cruces adornadas con flores, especialmente de “machitu” (una planta muy difícil de encontrar), cintas de colores, etc. Las cruces se encuentran el martes de carnaval en la misma plaza de armas, cada una de ellas con sus respectivos músicos y acompañantes, los cuales interpretan su mejor repertorio, tratando de superar a los demás, por lo cual también se conoce a ese día como “martes guerra”. 




También es durante estas fechas (y mientras dure la cuaresma) que se realizan los conocidos “Cortamontes” o Huachihualitos, que consisten una fiesta alrededor de un árbol adornado con diferentes objetos, ropas y alimentos (la cual representa la abundancia de la tierra durante estas fechas), el cual es luego tumbado al compás de la música y en una ronda. La pareja que la tumbe se compromete a reponerlo y organizar la fiesta el próximo año. 





También durante esta fecha, especialmente en la zona rural, se juegan con los frutos de la papa (rampuchku se les llama en quechua), las cuales se lanzan a las jovencitas, especialmente a las que le hayan robado el corazón a uno. También en esta época se suele despertar a los dormilones con ortiga (shinwa en quechua) y los más pequeños tratan de cubrir la ropa del compañero con unas espinitas silvestres muy difíciles de quitar de la ropa. Finalmente, el primer jueves de cuaresma, la gente se dirige a las iglesias (especialmente a la del barrio de la Soledad) para pedir perdón por los excesos cometidos durante las fiestas. Se acostumbra besar los pies de la imagen del Señor de la Soledad, por lo cual también se le conoce como Mutsakï.





martes, 15 de enero de 2013

SOBRE LOS GIGANTES DE QUIJOTE: LA ENERGÍA EÓLICA

Desde la aparición de nuestro planeta, el sol ha sido el motor que mueve la vida en la tierra. La energía que llega a la superficie hace posible la presencia de vientos, el crecimiento de las plantas, el calor de los mares, etc. Por tanto, no es de admirar que el hombre, en su afán de controlar la naturaleza, busque las formas de usar esta energía para su provecho. 


Los aerogeneradores son dispositivos que permiten transformar la energía proveniente del movimiento de los vientos (energía eólica) en energía eléctrica. Cuando los rayos solares inciden sobre la superficie de la tierra, calientan las masas de aire de la atmósfera. Pero no las calientan de manera pareja, por lo que las masas más calientes de aire ascienden sobre las más frías. Cuando ello sucede se producen zonas de baja presión, las cuales son ocupadas por las masas de aire frío, produciéndose los vientos. Estos vientos al mover las aspas de un aerogenerador producen electricidad. 


En general las mejores zonas de vientos se encuentran en la costa, debido a las corrientes térmicas entre el mar y la tierra; las grandes llanuras continentales, por razones parecidas; y las zonas montañosas, donde se producen efectos de aceleración local. A finales de 2011, la capacidad mundial de los generadores eólicos fue de 238 gigavatios. En 2011 la energía eólica generó alrededor del 3% del consumo de electricidad mundial. El coste inicial o inversión inicial del aerogenerador incide en aproximadamente el 60 a 70% del total. El costo medio de una central eólica es, hoy, de unos 1.200 Euros por kW de potencia instalada y variable según la tecnología y la marca que se vayan a instalar, considerándose la vida útil de la instalación aproximadamente en 20 años. 


Existen 2 tipos de aerogeneradores: los horizontales, aquellos en los que el eje de rotación del equipo es paralelo al suelo (Es la tecnología que se ha impuesto, por su eficiencia y confiabilidad y la capacidad de adaptarse a diferentes potencias); y los verticales, cuyo eje de rotación se encuentra perpendicular al suelo (También se denominan VAWT: Vertical Axis Wind Turbine). 


En general, los aerogeneradores modernos de eje horizontal se diseñan para trabajar con velocidades del viento que varían entre 3 y 25 m/s de promedio. La primera es la llamada velocidad de conexión y la segunda la velocidad de corte. Básicamente, el aerogenerador comienza produciendo energía eléctrica cuando la velocidad del viento supera la velocidad de conexión y, a medida que la velocidad del viento aumenta, la potencia generada es mayor, siguiendo la llamada curva de potencia. En la mayoría de los casos la velocidad de giro del generador está relacionada con la frecuencia de la red eléctrica a la que se vierte la energía generada (50 o 60 Hz). 


Los aerogeneradores son importantes porque permiten generar energía eléctrica haciendo uso sólo de la fuerza del viento, los cuales se emplean para impulsar turbinas generadoras de electricidad. La mayoría de las instalaciones de generadores eólicos son relativamente pequeñas y es práctico su uso en zonas en las cuales no hay posibilidades de obtener energía eléctrica por otros medios. 


Este tipo de generadores se ha popularizado rápidamente al ser considerados una fuente limpia de energía renovable, ya que no requieren, para la producción de energía, una combustión que produzca residuos contaminantes o gases implicados en el efecto invernadero. Sin embargo, su uso no está exento de impacto ambiental debidas, principalmente a su localización, ya que son frecuentemente lugares apartados de elevado valor ecológico, como las cumbres montañosas, que por no encontrarse habitadas conservan su riqueza paisajística y faunística, en las cuales puede provocar efectos perniciosos, como el impacto visual en la línea del horizonte o el intenso ruido generado por las palas (además de los causados por las infraestructuras que es necesario construir para el transporte de la energía eléctrica hasta los puntos de consumo). 


Pese a que se investiga para minimizarlos, se siguen produciendo muertes de aves por su causa, además de que se ven afectadas las poblaciones de insectos, haciendo que todo el ecosistema de la zona se trastoque. Además, es posible que su uso generalizado pueda incluso contribuir al calentamiento global al bloquear las corrientes de aire. Sin embargo, esta contaminación siempre será menor que la nuclear o la combustión sólida y con menos coste inicial para los ciudadanos.